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jueves, 19 de enero de 2017

Estrés:



Cada persona es capaz de afrontar diferentes grados de tensión en su vida. Unas parecen poseer fuerzas inagotables para seguir avanzando, otras sucumben. Cierto grado de tensión es estimulante, pero la tensión prolongada puede producir daños mentales y físicos. La mayoría creemos que las situaciones tensas y las preocupaciones son la causa del estrés. En realidad, las causas de las tensiones son diversas: ambientales como la contaminación, el ruido, los problemas de vivienda, frio o calor excesivo; físicas como enfermedades, lesiones y dieta inadecuada; y mentales como problemas de la relación humana, económicos, por duelo y laborales. Todas provocan en el organismo una serie de cambios fisiológicos rápidos, las “respuestas adaptativas”, para enfrentarse con situaciones amenazantes o agotadoras.
En las primeras etapas del estrés, se vierten las hormonas en la sangre. El pulso se acelera, los pulmones toman más oxígeno para alimentar los músculos, el azúcar aumenta en la sangre para dar más energía, la digestión aminora y aumenta la transpiración. En la segunda etapa del estrés, el cuerpo comienza reparar los daños causados por la primera etapa. Pero si la situación tensa continua, se instala el agotamiento y la energía del cuerpo se reduce muchísimo. Esta etapa puede continuar hasta que se afectan los órganos vitales y sobreviene la enfermedad.

Notas: El estrés psicológico se deriva de amenazas percibidas o anticipadas. El estrés puede ser agudo, como respuesta a un peligro inmediato, o crónico, cuando una persona está experimentando una situación vital infeliz. En cualquier caso los mecanismos corporales son parecidos. La enfermedad física casi siempre viene acompañada por unos efectos psicológicos significativos. El estrés psicológico prolongado conduce a cambios debilitantes. Los científicos dividen el comportamiento en dos tipos según la reacción al estrés. El tipo A reacciona con agresividad, competitividad y presión autoimpuesta para que se hagan las cosas. Este comportamiento se ha vinculado con una tasa mayor de ataque al corazón y otras enfermedades.  Las personas con comportamiento B pueden ser igual de serias en sus intenciones pero más pacientes, calmadas y relajadas. El estrés es un factor principal en las enfermedades cuyos síntomas físicos son inducidos o agravados por problemas mentales.

Síntomas: El aumento de hormonas como la adrenalina, noradrenalina y cortico-esteroides como respuesta al estrés, puede provocar: el aumento de la respiración y el latido, nauseas, músculos tensos. A largo plazo se cree que el estrés puede conducir a: insomnio, depresión, tensión sanguínea alta, pérdida de cabello, alergias, ulceras, cardiopatía, trastornos digestivos, problemas menstruales, palpitaciones, impotencia y eyaculación precoz.

Fitoterapia china: La medicina china considera que el estrés no causa la enfermedad sino el cómo nos enfrentamos a él. Prescribirá plantas medicinales según las necesidades específicas, para apoyar durante los periodos estresantes y tonificar. El tratamiento se puede dirigir en particular al riñón, agotado por el trabajo excesivo y apoyar a la sangre y al chi, que necesita circular armónicamente por el organismo.
Remedios domésticos y populares: Las semillas de calabaza, que contienen mucho zinc, hierro y calcio, vitaminas B y proteínas, y son necesarias para la función cerebral, ayudaran a afrontar los efectos del estrés. La avena es vital para un sistema nervioso sano. En periodos de estrés, comience el día con papilla de avena, pues le ayudara a mantenerse en calma, a prevenir la depresión y la debilidad general.
Fitoterapia: Plantas medicinales que favorecen la relajación y actúan como tónicas para el sistema nervioso son: toronjil, lavanda, manzanilla, pasionaria y avena. En una situación estresante se pueden tomar en infusión cuando sea necesario. El ginseng es una excelente planta “adaptogénica”, es decir que levanta el ánimo ante el cansancio y relaja ante el estrés. También actúa sobre el sistema inmunológico y da energía. Algunos terapeutas recomiendan una dosis diaria en los periodos de tensión.
Aromaterapia: Los aceites esenciales son excelentes para reducir el estrés porque actúan sobre el sistema nervioso y el cerebro, para relajar y calmar. Hay aceites que levantan el ánimo, lo cual no tiene precio en periodos de estrés fuerte. El masaje con aceites de aromaterapia es muy confortador y unas pocas gotas de aceite en el baño pueden ofrecer la oportunidad de “limpiar” los problemas del día mientras se experimenta los beneficios del aceite. Los aceites adecuados son: albahaca, manzanilla, geranio, lavanda, neroli y rosa. Hay aceites que refuerzan el sistema suprarrenal debilitado por el estrés: romero, jengibre y hierba limón.
Suplementos y minerales: Una dieta buena y equilibrada reforzara el cuerpo y lo volverá capaz de afrontar con más eficacia el estrés. Las vitaminas B a menudo se agotan por el estrés. Por tanto tome las suficientes en la alimentación o mediante un buen suplemento. Hay pruebas de que el polen apícola y floral –en píldoras o granos- puede reforzar el sistema inmunológico y dar energía. Pero no lo tome si tiene alergia a la miel o a las picaduras de abeja. El aminoácido L-Tirosina parece dar energía y aliviar el estrés, y los estudios muestran que quien toma este suplemento reacciona mejor a las situaciones de estrés, está más alerta, menos ansioso, es más eficaz y se queja menos de las incomodidades físicas. La vitamina C alivia mucho el estrés y refuerza el sistema inmunológico, pone en forma y es salutífera.

domingo, 8 de febrero de 2015

Depresión: SAD:



La depresión es un sentimiento prolongado de infelicidad y desaliento, a menudo exagerado por un suceso vital importante como la muerte de un pariente, un divorcio o una jubilación. Muchas mujeres la sufren tras el parto. La depresión clínica es una enfermedad autentica, que abruma al paciente de modo que se siente sin esperanza, abatido y con temor desproporcionado por cualquier motivo. Del 10 al 20% de la población mundial tiene alguna depresión a lo largo de su vida. Las mujeres se ven el doble de afectadas que los hombres.

 La depresión unipolar consiste en episodios que pueden volver varias veces en la vida de una persona. La depresión maniaca o trastorno bipolar es una enfermedad grave, con episodios maniacos (caracterizados por una irritabilidad exagerada, afectación, insomnio, extravagancias y tendencia a emitir juicios irracionales). Se cree que la depresión llamada “enfermedad afectiva estacional” (SAD), está asociada  a una deficiencia de la hormona que libera la carticotropina. Están aumentando los casos de SAD y se cree que esto se debe en parte al aumento del estrés.

Síntomas: habla lenta. Mala concentración, confusión e irritabilidad. Autoacusación y pérdida de la autoestima. Padecer insomnio y despertarse de madrugada. Sensación de vacío y desesperación. Pérdida del apetito. Perdida del deseo sexual. natural,

Fitoterapia: las mejores plantas antidepresivas y nervinas son toronjil, borraja, tila, avena, romero y verbena. Se pueden tomar en infusión para beber o poner en el baño, en píldoras o en tintura.
Nota: mención especial merece el Hipérico o Hierba de San Juan, por su eficacia demostrada, (incluso clínicamente, demostrando mayor eficacia que los antidepresivos convencionales). Conocido como el Prozac natural. Su eficacia para tratar las depresiones, sobre todo aquellas provocadas por alteraciones hormonales o trastornos de la menopausia, está más que demostrada. También ha dado buenos resultados utilizado como controlador de la tensión arterial y para combatir el insomnio. Los anestesistas del Reino Unido advierten que el efecto hipotensor del hipérico es nefasto en los postoperatorios (lo cual es una prueba más de su eficacia).
Aromaterapia: hay bastantes aceites antidepresivos utilizables en el baño, en vaporizador, sobre una bombilla y para masaje, como neroli, jazmín, geranio, toronjil y rosa. Alangilán, lavanda, salvia romana y manzanilla son sedantes y antidepresivos.
Homeopatía: es necesario visitar a un homeópata para que prescriba un tratamiento personalizado y dirigido a la causa de la depresión. Como remedios específicos están: Aur. Para sentimientos de inutilidad, suicidas y repugnancia hacia sí mismo. Puls. Para quien rompe a llorar por lo más mínimo. Ars. Para la persona friolera, cansada, inquieta y obsesivamente ordenada. Ign. Cuando la depresión tiene causa externa, por ejemplo por luto.
Remedios florales: cerasífera para “la tensión mental y el miedo  a hacer cosas pavorosas” y ser violento consigo mismo y con los demás. Agrimonia, para tensiones emocionales arraigadas profundamente, que se ocultan. Aulaga, ayuda a combatirlos sentimientos de desesperanza. Genciana, ayuda en una depresión y desaliento suaves causados por revés. Mostaza, para los sentimientos más tenebrosos sin causa aparente. Castaño dulce, debe tomarse cuando se siente angustia y tensión extrema.
Vitaminas y Minerales: la depresión que aparece justo antes de la menstruación puede estar causada por una deficiencia de vitamina B6; la depresión postnatal por la deficiencia de vitamina B12 y de ácido fólico. El terapeuta puede sugerir suplementos nutricionales y pruebas de alergia. Asegúrese de que ingiere una cantidad adecuada de vitamina C. algunos terapeutas pueden recomendar ingerir suplementos del aminoácido triptófano.

domingo, 20 de febrero de 2011

Vitamina A: Selenio: Betacaroteno:

Vitamina A: la vitamina A y el betacaroteno son unos pigmentos anaranjados que forman, junto a la vitamina E y C, el trío de los grandes antioxidantes. Destaca por su acción como protectora de la vista (ayuda a mejorar la visión, sobre todo la nocturna), la piel y las mucosas, disminuye los efectos del colesterol sobre las arterias, protege del cáncer y ayuda a mantener sanos nuestros pulmones. Se encuentra en los alimentos como betacaroteno, que en el cuerpo se transforma en vitamina A. En tomates, zanahorias, vegetales de hoja verde, brécol, pimiento, albaricoque, calabaza, melón y también en alimentos de origen animal: lácteos, huevos, pescado graso e hígado.

Selenio: mineral que evita la oxidación de las grasas y protege el sistema inmunológico, evitando la acción dañina de los radicales libres. Potencia la acción antioxidante de la vitamina E, estimula la producción de anticuerpos, protege frente al cáncer y mejora las funciones hepáticas, cardiacas y reproductoras. Está especialmente recomendado en casos de estrés, en la menstruación y menopausia. En la carne, pescado, marisco, lácteos, alimentos integrales, el germen y salvado de trigo, la levadura de cerveza, el ajo y también en pipas de girasol.